En barrapunto, ayer publicaron accesibilidad y paradojas, y hoy 'linux' es para la SGAE una palabrota. Estas dos historias, son dos grandes ejemplos de sitios webs supuestamente profesionales, y que son un gran desastre.
En la primera, enlazan a distintos sitios web de organizaciones que pertenecen a la Fundación ONCE:
- Confederación Coordinadora Estatal de Minusválidos Físicos de España
- Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual
- Confederación Estatal de Personas Sordas
- Federación Española de Asociaciones de Padres y Amigos de los Sordos
- Fundosa Extremadura
Todos estos sitios son un pésimo ejemplo de sitios web accesibles. Especialmente vergonzosa es la de FEAPS, en la que lo único que puedo leer (y con mucha dificultad, porque aparece con un contraste bajísimo a pesar de no tener ninguna deficiencia visual), es:
Página optimizada para 800 x 600 pixels. Necesita FLASH, si no nos ves, pulsa aquí.
... y donde pulsa aquí
es un enlace a la página de Macromedia, para descargar flash. Triste. Yo ya tengo instalado flash, pero está deshabilitado por defecto debido a que me causaba más problemas al navegar que nada añadido.
¿Hasta cuándo? Es que no queda claro al ver la propia página de Macromedia (y/o Adobe, la empresa que la compró), que flash no está pensado para hacer el cien por cien de la web. Ineptos. Está claro que cuando se tiene un martillo, todo te parecen clavos.
El siguiente bochorno nos lo traen los ladrones, también conocida como SGAE. Hasta hace unas horas, tenían un formulario de contacto, en el que filtraban aquellas quejas que no les gustaban. El filtro, consistía en un archivo en JavaScript, que detectaba si escribías alguna palabra que no les gusta. En la lista e palabras había montones de insultos y expresiones malsonantes, y curiosamente, entre ellas, incluían la palabra linux. ¿Qué habrá hecho un pobre núcleo de sistema operativo?
Lo más ridículo, es que lo hacen del lado del cliente, en lugar del lado del servidor. A cualquiera con dos dedos de frente, y un conocimiento mínimo sobre la web, se le ocurriría desactivar el JavaScript de su navegador, o incluso guardar el documento en local, y quitar la inclusión de ese archivo.
Puesto que la chapuza es grande, ahora mismo el formulario está desactivado, y el archivo de código borrado, pero una copia ha quedado disponible en archive.org.


