Este sábado al mediodía, estaba con Nuria limpiando el que (espero que este mes) sea nuestro nuevo domicilio. Me suena el teléfono, y cuando pensaba no cogerlo por tener las manos ocupadas, y llamar más tarde, veo que el número que llama es el +330000000000. Un número rarísimo, pero como mi padre está de viaje, me figuro que puede ser él y para algo importante, así que hago un esfuerzo, interrumpo lo que estaba haciendo, y descuelgo para oír lo siguiente:
Hola, soy Mariano Rajoy, ¿dónde te has metido? Te estamos esperando, pero si no puedes llegar, yo lo que te pido es que nos mandes tus ideas a mi página web. Un saludo y un fuerte abrazo.
La madre que lo parió. Tengo que cambiar de número
, es lo primero que pensé. Esto ya pasa de castaño oscuro. Que me intenten timar (a mí y a muchos otros), más o menos lo entiendo, pero que me envíe spam el partido político que creó una ley que precisamente lo hace ilegal, sería el colmo. He estado apunto de escribir aquí mandándoles a freír espárragos, y empezar a quejarme para hacerles mala publicidad, al tiempo que empiezo a planear la venganza. Pero me he enterado de que para la campaña parece que hacía falta dar voluntariamente el número, y que parece que ha muerto de éxito porque muchos lo han usado como broma.
Ja, ja, y ja. Muy gracioso. Al principio he pensado que podría haber sido Nacho, que ya tiene algo más de tiempo al haber acabado el semestre. Pero es demasiado vago, así que mis sospechas apuntan a Rafa. Que lo sepas: acabas de hacer un terrible enemigo. :-P
Tras hablar con los dos sospechosos, y ambos negar los hechos, estaba algo perdido, pero la culpable ha confesado, y a partir de ahora pienso llamarla ¡Mariana!.


