Si yo quiero comprar, pero no me dejan

Enviado por Alex el Sáb, 07/05/2005 - 16:16

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Un día de esta semana, pasé por el FNAC de Barcelona, y para variar, llevaba dinero encima, y pensaba comprar algo. Tenía en mente dos discos, los últimos de La Vacazul y de O'Funk'illo. Desde hace poco, hay bastantes carteles colgados promocionando el concierto y/o último disco de O'Funk'illo, así que me han servido de recordatorio de que hace bastante tiempo que no compro música, y la verdad, me apetece oír algo nuevo sin tener que romperme mucho la cabeza.

El comienzo de todo

La Vacazul es uno de mis grupos favoritos. El primer disco suyo que llegó a mis manos, fue Pelo de Perro, un álbum que me trae siempre una sensación de agrado a la mente. Canciones como Psicocropo, me evaden completamente de la realidad, y me hacen creer que al acabar de sonar, el mundo se acabará, porque después de haber oído eso, ya no te hace falta seguir viviendo: la canción ya te ha llenado suficientemente como para necesitar vivir más.

En serio, este disco me encanta, no sé como podría explicarlo. El tercer disco, Radio Tangente, también me gusta mucho, pero no va conmigo tanto el anterior. Parece menos místico, menos personal, y más urbano e incluso popero. De éste último no sé que esperar. Ojalá se parezca más a Pelo de Perro, pero no lo creo. No se suele caminar para volver atrás.

Con O'Funk'illo la cosa es muy diferente. Su primer disco es excelente. Fresco, divertido, radiante, cañero, original, pegadizo, marchoso, auténtico. Es una verdadera ola de aire fresco lo mires por donde lo mires, con cosas excelentes. Fue una compra estupenda.

La decepción

Cuando sacaron su segundo disco, recibí la noticia con mucha ilusión. Quería volver a disfrutar de más música suya. Mi decepción fue enorme al ver que estaba protegido contra copia. Por supuesto no lo compré. Esa estúpida protección, consiste en escribir voluntariamente errores en el disco, para evitar que pueda ser leído bien por algunas unidades lectoras, como grabadoras de CD de ordenador.

Esto provoca que muchos lectores normales, como algunos modelos de los que se instalan en los coches, no funcionan con estos discos. También suele venir una pequeña tabla detrás del álbum avisando de que no va a funcionar en todos los ordenadores o reproductores, y avisando de algunos en los que en teoría está probado.

Por lo que me han contado, no hay ningún problema en oír, e incluso copiar esos discos Copy Controled usando Linux (lo que por cierto, no me sorprende), e incluso Windows o Mac. A pesar de eso, estoy totalmente en contra de esos discos. Por muchos motivos.

Mi queja

En primer lugar, rompen un estándar. No debería verse en ninguna parte del disco (del trozo de plástico) o del álbum el logo que dice Compact Disc, Digital Audio, que sí está en los CDs auténticos. Es por eso que no les he llamado CDs antes. Romper un estándar es algo grave. Los estándares están para garantizar la compatibilidad, y la comunicación. ¿Quien imagina que un determinado teléfono, de una determinada compañía, no permitiera hablar con ciertas personas, o a diferentes países? ¿O un programa de una emisora de televisión que sólo pudiera ser visto con una marca de televisor?

En segundo lugar, quieren restringir una libertad que todos tenemos: el derecho a la copia privada (para eso la intentan regular con un estúpido canon). Por más que intenten comernos la cabeza últimamente con una campaña de concienciación, grabar un disco a un amigo, no es delito. Bajarte un disco de internet, no es delito. Si lo hiciéramos con ánimo de lucro (por ejemplo, para luego venderlo), sí que podría serlo, pero desde luego, el ciudadano medio no se encuentra ni de lejos en la posición de estar al cargo de una red de copia ilegal.

Y en tercer lugar, se trata de una limitación imposible de conseguir. Ese disco, está perfectamente disponible en MP3 a través de las redes de intercambio de música, por lo que está claro que se puede copiar, y que la protección sólo ha servido para dar por saco. En realidad hasta me fue bien. Este segundo disco del que hablo, El planeta Aseituna, no me ha gustado casi nada.

Además, por norma general, si se puede leer, se puede copiar. Cuando se lee un disco, se está traspasando la información a otro lugar, con lo que ya se está copiando. Va a resultar imposible que se pueda evitar copiar un CD. No está pensado para eso. Con los DVDs intentaron algo, usando un mecanismo de cifrado, pero fue roto, y se pueden leer y copiar en unas condiciones quizás distintas de las que desearían sus creadores.

La historia se repite

Después del enfado estúpido que me supuso lo expuesto arriba, me encuentro con que la historia se repite.

Acudí con ilusión a comprar música (cosa que hacía tiempo que no me pasaba). Primero no encontré el disco de La Vacazul (culpa mía; la próxima vez no lo buscaré en una mega tienda como FNAC, y buscaré en las tiendas de música de la calle Tallers).

Y segundo, el disco de O'Funk'illo, No te cabe na, de nuevo viene con protección anticopia. Al volver a casa, busco en la red edonkey, y el disco está ahí, listo para que lo descargue, y lo lleve en mi reproductor de música. De nuevo, el disco deja mucho que desear, con canciones muy sosas, repetitivas, facilonas, y sin nada de chispa. Una nueva decepción. Casi debería dar gracias a la protección anticopia.

Como colofón, decir que me apunto a la campaña, y quizás hasta ponga este botón por ahí, en cuanto me de por arreglar la presentación de este sitio web. E insisto: yo quería comprar música, pero no me dejaron.

PD: Ah, por cierto, por si alguien cree que estoy tan en contra de estos discos, que pierdo mi imparcialidad sobre el contenido del mismo, diré que hay un álbum de Ben Harper, que a pesar de estar con ese dichoso control, me gusta mucho. Por supuesto, no lo voy a comprar. Se trata de una cuestión de principios.

Corrupt Disk - Disco Corrupto