Durante esta semana, he estado oyendo el último disco de sobrinus, que como comenté, siguen vivos (musicalmente hablando). Muchas de las canciones que vienen en disco, titulado 13 muecas compiladas
, ya tenía la fortuna de haberlas oído.
Ya fué muy agradable el enterarme de que no les había pasado como a Buenas Noches Rose, y algún otro grupo al que yo quería mucho, y que siguen haciendo una música que me encanta, pero más agradable ha sido el descubrir que varios años después de Zapin
, su segundo disco, no han perdido su toque, y han logrado editar y grabar un álbum con gran calidad y parece que suficientes recursos.
El álbum lo encontré sin problemas en la tienda FNAC de El Triangle
(en Barcelona, por supuesto). Estaba junto a algunas otras novedades, lo cual ya es un sorpresón. La de horas que he tirado a la basura en los últimos años, buscando sin éxito discos de Sobrinus por los estantes de las tiendas más variopintas de la ciudad. El lunes pasado, no sólo encontré lo que buscaba a la primera, sino que en lugar de salir de la tienda frustrado, lo hice con una sonrisa en la boca, debido a que el disco tenía puesto en el estante un cartel de recomendación, de los que les permiten poner a los empleados, para comentar sus sugerencias.
El disco destacaba sobre el resto, debido al imponente color rojo de la maquetación, y a la preciosa composición de la portada, hecha tan sólo con el propio rojo como fondo, negro, y algo de blanco. El nombre 13 muecas compiladas
viene por supuesto de las 13 canciones que componen el álbum (incluye una pista extra semi-oculta, así que en realidad serían 14). La imagen de la portada, son también otros 13 dibujos, que representan a cada uno de los temas.
Cuando estaba en el metro, y me senté, rompí el plástico, cambié el CD del reproductor que siempre suelo llevar, y empecé a oír Loba:
No sé como decirte que...
no sé como decirte que
ella es una loba.
Noté para mi sorpresa, que la grabación del disco, no es la misma que la del MP3 que en su momento bajé a través de un P2P, sino que ha sido hecha de nuevo. No puedo negar que en general (quizás no tanto en esta canción), prefiero las que para mí son las originales, en lugar de las definitivas del disco, en especial por como cambia la voz, y la entonación el cantante, Sidney Gámez.
Cogí el libreto, para echarle un vistazo a las letras (que me sé de memoria perfectamente en varios casos) y a la encuadernación. Recordaba lo modestamente que vio la luz La Estación Seca
, de Buenas Noches Rose, que a pesar de ser un gran disco, y en el que colaboraron Rosendo Mercado, Ariel Rot, y Merche Corisco (una muchacha de una increíble voz, sólo comparable a su belleza), supuso el último paso en la carrera del grupo.
Yo deseaba con todas mis fuerzas, que esos temas que tan sólo podía escuchar descargandolos ilegalmente de internet, debido a las exigencias de rentabilidad de las discográficas, pudieran algún dia verse reflejados en un disco. Sabía que ellos tenían algunos de esos temas en CD, y que se dedicaban a venderlos en los conciertos. Sin embargo ellos parece que actúan mayormente en Madrid (como es lógico, son de allí), y la única vez que he sabido algo de un concierto suyo, tuve la malísima suerte de que se cancelase.
Al ir a colocar el libreto de nuevo en su sitio, y mientras sonaba en mis auriculares la tercera mueca, Quiérete
(una canción que me ha acompañado mucho, sobretodo en momentos difíciles, y que siempre me emociona oír), leí una frase que me sobrecogió aún más:
Este disco está dedicado a todos los que esperan pacientemente cada nueva mueca de Sobrinus, y en especial a quienes las soportan a diario.
Me sentí muy, muy contento de leer eso. Fué muy duro para mí, el enterarme de que Buenas Noches Rose, el grupo favorito de mi post-adolescencia y toda un punto de inflexión en mi forma de ver la música, no seguirían juntos, y que varios de sus miembros acabaron sin ni siquiera dedicarse a la música.
Durante el último año y pico, yo he sido uno de los que esperaba una nueva mueca de Sobrinus, así que esa dedicatoria, realmente me hizo sentir especial. La gente en el metro me miraba, porque mis ojos estaban llorosos de la sensación agridulce que me embargaba. Yo desde luego, he sufrido por Sobrinus, pero ellos mucho peor lo han tenido que pasar.
Así que sólo me queda darles las gracias. ¡Gracias Sobrinus!.


