El apagón analógico y el borroso futuro digital

Enviado por Alex el Dom, 04/04/2010 - 22:16

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Esta semana se ha producido el apagón digital: las emisiones de televisión usando una modulación analógica en amplitud, han cesado. En muchos medios, comentaristas varios han dado su opinión y han hablado de el futuro, obviamente sin tener ni puñetera idea, y la mayoría sin ser ni una pizca críticos con la moto que algunos están intentando vender.

La televisión analógica ha durado mucho (más incluso de lo que podría haber durado, ya que la entrada de la televisión a color se hizo compatible con la televisión monocromática). Alguno hasta parecía insinuar de forma positiva que esta televisión no iba a durar tanto tal y como la conocemos, porque se estaba popularizando la alta definición y las películas con imágenes en tres dimensiones, y que iba a obligarnos a tener que estar actualizándonos cada cierto tiempo. Tal y como están pensados ahora mismo esos dispositivos, no veo que sea fácil actualizarse sin tener que tirar a la basura un producto que es muy caro.

Y si enfatizo el ahora mismo, es porque tengo bastante claro que tal y como está planteada la televisión digital terrestre en este momento, hay muchas deficiencias, se han hecho muchas cosas mal, y lo que es peor, la situación de la industria de los contenidos es lo bastante inestable como para que cualquiera, pensando un poco, pueda darse cuenta de que se van a producir cambios, algunos de los cuales se están produciendo ya. Así que parece razonable pensar que gastarse mucho dinero en un dispositivo de televisión puede ser tirar el dinero si no se hace con cabeza.

No me considero capacitado para hacer predicciones ni para dar lecciones a nadie sobre este tema, pero sí que quiero dejar aquí anotadas una reflexión y media sobre lo que estoy viendo, y también lo que creo que puede pasar, y que además creo que por el bien de todos debería pasar.

Problemas de diseño de la TDT

El tema estrella de los informativos que cubrían las noticias sobre el apagón analógico, es el de los hogares con problemas de recepción de la señal. Casas aisladas en la montaña o tapadas por otros edificios eran los casos más comunes. Irónicamente, la solución prevista para algunos de estos casos es usar la señal enviada por satélite, lo cual hace que ya no sea terrestre, y que no la podamos llamar TDT. Pero al margen del nombre, esto es un fracaso si supone tener que renunciar a las televisiones autonómicas (en Cataluña TV3 es casi siempre el canal líder en audiencia y valoración, así que no es poco lo que se perdería).

Incertidumbre

Pero peor que no ver nada, y tener que recurrir a un plan B, es tener una solución que funciona a medias. En muchos hogares en los que se supone que tienen cobertura, la tienen de forma inestable, y/o solo llegan ciertos canales. Existe incertidumbre sobre si mejorará, ya que dicen que tan solo canales públicos emiten al máximo de potencia, y que la recepción de los privados mejorarían si se pusieran a la par. El simple hecho de que no emitan de forma coordinada ya es un poco decepcionante.

Fragilidad ante el mal tiempo

Pero es que en mi propia casa, donde la recepción se supone que es totalmente correcta, he tenido problemas en un momento en que tenía especial interés por ver la televisión: la gran nevada que azotó Cataluña hace cuatro semanas. Ese día Nuria no trabajaba, y yo, obedeciendo a las recomendaciones de Protección Civil y demás, no fui a la universidad por no coger la carretera, así que ambos estábamos en casa mirando por la ventana atónitos lo que estaba cayendo del cielo. Nuria me comentó que no podía ver ningún canal, y la solución que le pude dar fue que saltara a los canales analógicos (que estaban sintonizados en el aparato y sin utilizar unos dos años, el tiempo que llevamos nosotros y esa televisión allí), y así ambos fuimos pasando la tarde, y estuvimos algo más informados de como estaba transcurriendo la nevada, y que pasaría al día siguiente.

La información en situaciones de emergencia

Parece una anécdota, pero no debería tomarse a la ligera. En esa gran nevada se pusieron de manifiesto las carencias de nuestras infraestructuras. Cayeron torres de transmisión de energía eléctrica, y carreteras quedaron cortadas. Una imagen muy mostrada en los informativos fue la Ronda de Dalt completamente parada. Esa imagen me dio mucho que pensar, porque circulo continuamente por ahí, y cada vez que paso por el túnel más largo, me acuerdo de la asignatura de comunicaciones analógicas como si fuera ayer. En esa asignatura se explica porqué a pesar de la mayor calidad de sonido, la radio FM es completamente inútil si la señal que se capta no es lo suficientemente superior al ruido. En cambio, a pesar de la menor calidad, la radio AM es lo único que se puede captar en determinadas circunstancias poco apropiadas (como ese túnel tan largo, o cuando la meteorología degrada la señal), aunque sea con poca calidad.

No he podido averiguar más al respecto, pero la única solución que veo es que (si las especificaciones y la normativa lo permiten, cosa que no sé, y que no tengo tiempo de investigar) se emitan ciertos canales (de noticias, por ejemplo) con mayor robustez frente a los errores de transmisión. Es algo que la tecnología digital (en general) permite perfectamente, pero no sé si es posible con DVB-T (lo que usamos en Europa para la TDT) en particular. Desgraciadamente dudo que esto suceda, ya que están más interesados en vendernos la supuestamente alta definición, y más canales.

¿Más prestaciones? ¿Para quién?

Ambas cosas son estúpidas. La población en España no es lo suficientemente alta como para soportar los canales actuales (no en vano se ha visto la primera fusión/absorción de televisiones, y seguramente se verán más). Y la alta definición solo es alta depende con qué la compares. La calidad que nos podremos permitir siempre va a ir a más, así que lo que deberíamos plantearnos es si realmente nos vale la pena. Cuando compré mi televisor, dado que mi comedor solo tiene unos cuatro metros de sofá a pared (que para alguno ya es mucho), una pantalla de más de 32 pulgadas era contraproducente. ¿Cuanta resolución es necesaria para esa distancia y ese tamaño? Seguro que casi nunca tanta como nos intentan vender.

Porque lo que sea vender no es problema, pero lo que les cueste esfuerzo está claro que no lo estamos viendo. ¿De qué sirve poder fardar de que podemos sintonizar la radio en el televisor, si ni siquiera la Cadena SER, la más oída en toda España, no se toma la molestia de hacer las desconexiones locales como se hace en su emisión FM? Me pongo la radio en la televisión de la cocina, y acabo a cuadros escoceses cuando oigo anuncios destinados claramente a ciudadanos madrileños, porque no están preparados para hacer la desconexión local o regional. Algo huele a podrido en la torre de telecomunicaciones de Collserola y en nuestras infraestructuras, si esta clase de cosas no se hacen de forma automática. Desconozco como llega la señal de una emisora de radio allí, pero algo tiene que haberse hecho mal si llega dos veces (una de ellas con este problema), una para la radio convencional, y otra para la radio en el televisor.

Otra cosa que me tendrán que explicar, es el cuento de la lechera de la interactividad. Señores, la interactividad que supuestamente ofrecía la televisión por satélite, jamás la vi en los muchos años que fui abonado mientras vivía con mis padres. El decodificador llevaba el módem incorporado, y sólo había que conectarlo al teléfono y pagar la llamada (que no es poco, pero bueno). La televisión es un medio de consumidores, y la interactividad requiere que se envíe también información hacia algún lugar, y para eso no están preparados ni los aparatos ni las antenas.

Una pincelada sobre el futuro

Hace poco, dos compañías bastante grandes, Intel y Nokia, anunciaron que fusionarían dos proyectos suyos (Moblin y Maemo respectivamente), para crear MeeGo, un nuevo sistema que pretenden que haga funcionar teléfonos y portátiles (algo que no sorprende viniendo de estas dos empresas), pero también televisiones con conexión a Internet. Me llamó mucho la atención, pero es que no es algo especialmente rompedor. Sony ya tiene en el mercado varios modelos con conexión a Internet, y que están preparadas para mostrar contenidos de diferentes sitios web populares (YouTube, Flickr, FaceBook, etc.), pero que por lo visto también viene preparada de serie para mostrar los vídeos bajo demanda que publica TV3 (buen ejemplo de servicio público, por cierto).

Que esta clase de productos estén ya a la venta por un grande, me hace pensar que no será ni mucho menos el único en sacar al mercado más televisores con prestaciones similares (eso espero, no me gusta como trata Sony al usuario, especialmente en la gestión de derechos), y que veremos combinaciones curiosas. Espero y deseo firmemente que las televisiones pasen a ser dispositivos tontos y muy especializados, como las pantallas de ordenador, y que lo que realmente se encargue de obtener y descodificar el contenido sea un dispositivo de propósito general (como un ordenador). Esto confirmaría que lo que hace poco decía sobre un dispositivo electrónico doméstico iría en la buena dirección. Lo ideal, sería tener un ordenador del hogar, no especialmente caro, que pudiera ofrecer ciertos servicios (contenidos sobre todo) al resto de dispositivos de la casa, sean ordenadores fijos, teléfonos, portátiles, o el propio televisor.

Lo que más me atraería de esta configuración, es que si los televisores se convierten en ordenadores, y los contenidos pasan por la red, los usuarios podríamos tener mucha más libertad de movimientos y de elección, y quizás más derechos (aunque casi siempre sea por las malas, y con parte de la industria de frente).

Otra contrapartida, es que si necesitamos llegar a más contenidos, tendremos que acabar cediendo y haciendo el esfuerzo de dejar el ADSL (que ya está al límite de su capacidad para algunos), y pasar a la fibra óptica. Si se hiciera esto bien, se podrían matar varios pájaros de un tiro: se lucharía contra el monopolio de Telefónica en este tipo de infraestructura, y se podría aprovechar para hacer pasar la señal de televisión de forma cableada, lo que acabaría con los problemas de recepcción que mencionaba el principio (evidentemente, esto es mucho simplificar, puesto que cablear es muy caro, y solo es rentable en zonas muy pobladas y con una renta alta). Además, lo lógico en comunicaciones es que se usen aquellas por soporte físico cuando no hay movilidad, y esto es lo que sucede con la tele de casa.

Por ahora todo esto son ensoñaciones de un idealista. Pero ojalá veamos como mínimo una parte de las cosas buenas que podrían estar por llegar.